Es cada vez más común el uso de cloradores salinos para el mantenimiento de piscinas. Conocer los beneficios de la sal para piscinas se ha convertido en una necesidad para quienes pueden beneficiarse de este mecanismo de limpieza.

Desde el inicio aclaramos a nuestros lectores que no sirve cualquier tipo de sal. Existe la creencia errónea de que cualquier sal es útil para los fines de mantenimiento pero esto es una concepción errada. Utilizar la sal correcta evita resultados indeseados en el uso de cloradores salinos.

En esta oportunidad, te informamos sobre qué tipo de sal debes usar en tu piscina y en relación a ello, cuál es la normativa que rige la producción de este producto tan importante que está adquiriendo relevancia entre los usuarios de piscinas.

Sal en piscinas

¿Qué tipo de sal debemos poner en nuestra piscina?

Todas las sales se procesan de un modo similar, pero las variaciones en la preparación indican que son idóneas para determinado tipo de funciones.

Luego de extraer la sal del agua marina mediante un proceso de precipitación, los bloques de sal son molidos en diversos tamaños, lo cual dependerá del uso final al que esté destinada. Luego son almacenados al cubierto para ser resguardados en un lugar seco.

En lo relativo a la sal para piscinas, estas deben cumplir con una homologación otorgada por las autoridades competentes en la materia para que puedan ser comercializadas en las tiendas especializadas en la venta de productos de mantenimiento para piscinas.

A continuación indagaremos un poco más en el ámbito normativo. Esto nos permitirá entender la importancia detrás de las normativas que rigen la producción y venta de la sal para piscinas.

Normativa de la Sal en piscinas

Las piscinas requieren un tipo específico de sal. Aunque tenemos eso muy claro, cabe hacer énfasis y enumerar aquellos elementos que, según las normas vigentes, no deben estar presentes en la sal para piscinas.

Algunos de ellos son los elementos aditivos como el ferrocianuro potásico. Tal elemento, así como otros similares, están explícitamente prohibidos por las normativas de producción de sal para piscinas.

Lo mismo sucede con todo tipo de antiaglutinantes. Estas sustancias impiden que los granos de sal se compacten en bloques. Aunque muchas personas prefieren lidiar con sal suelta, la verdad es que este tipo de aditivos suelen generar inconvenientes al clorador salino.

Por todas estas razones, si las sales marinas no cumplen con estos requisitos, lo más probable es que no cuenten con la homologación pertinente para su comercio.

Siempre que quieras adquirir este tipo de producto debes atender a este pequeño pero importante detalle. De lo contrario estarás acortando la vida útil del clorador salino, afectando el agua de la piscina, y, por lo tanto, generando una pérdida mayor a tu bolsillo.

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